Marta Barranco, psicóloga: “Para una persona a la que han traicionado, confiar puede ser una de las cosas más difíciles”

Las relaciones afectivas no siempre empiezan desde cero. Muchas de las formas en las que una persona se comunica, expresa sus necesidades, reacciona ante un conflicto o recibe el cariño de los demás están atravesadas por experiencias anteriores.
Por eso, algunos gestos que desde afuera parecen sencillos pueden representar un verdadero desafío. Pedir ayuda, decir qué se necesita, escuchar al otro, confiar o permitir que alguien cuide de uno son acciones que no todas las personas aprendieron a realizar con naturalidad.
Así lo remarca la psicóloga Marta Barranco. La terapeuta de parejas española puso el foco precisamente en esas dificultades y explicó cómo determinadas experiencias emocionales pueden condicionar los vínculos durante la vida adulta.
El comienzo de las actitudes de alerta constante
“Para una persona a la que han traicionado, confiar puede ser una de las cosas más difíciles”, señaló la especialista en un video publicado en TikTok.
Una traición puede modificar la manera en que una persona interpreta sus relaciones posteriores. Después de una experiencia dolorosa, puede aparecer una actitud de alerta constante, junto con el temor de volver a sufrir el mismo daño.
@psicologamartabarranco No es que no quiera, es que nadie le enseñó a hacerlo antes. Y no se trata de justificar, se trata de entender que todos intentamos hacer cosas por primera vez, y que a veces necesitamos paciencia 💕 Si te representa o te ha pasado, podemos ayudarte en terapia #terapia #terapiadepareja #psicología #psicóloga ♬ sonido original – Psicóloga I Marta Barranco
En esos casos, la desconfianza no necesariamente significa que exista falta de interés por establecer una relación. Puede funcionar como una defensa que se aprendió después de una decepción importante.
Abrirse emocionalmente supone asumir cierto riesgo. Y cuando la sensación de seguridad fue dañada, volver a confiar puede requerir tiempo, paciencia y un proceso consciente, según destacó la psicóloga.
Cómo las experiencias de la infancia pueden influir en los vínculos
Barranco, que cuenta con más de 260.000 seguidores en Instagram, extendió su reflexión a otras situaciones que pueden influir en la manera en que las personas se relacionan.
Una de ellas tiene que ver con el afecto recibido durante los primeros años de vida. Alguien que no recibió cierto cariño puede llegar a la adultez sin haber incorporado herramientas para expresar amor de una manera saludable.
Algo similar puede suceder con quienes crecieron sin sentirse escuchados.
Para estas personas, comprender las emociones de los demás, prestar atención a lo que sienten o desarrollar empatía puede resultar particularmente difícil. No necesariamente porque exista indiferencia, sino porque se trata de habilidades que quizá no tuvieron la oportunidad de aprender.
Barranco destacó las consecuencias de las distintas formas en que se pueden criar las personas. Foto: FacebookLas experiencias tempranas pueden convertirse así en una especie de modelo de referencia para las relaciones posteriores.
El problema de no saber pedir lo que se necesita
Expresar las propias necesidades también puede convertirse en una dificultad, destacó Barranco.
Una persona que durante mucho tiempo sintió que molestaba a los demás puede acostumbrarse a guardar silencio, restarle importancia a sus problemas o evitar pedir aquello que necesita.
Con el tiempo, esa conducta puede generar problemas dentro de una pareja o de cualquier vínculo cercano.
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Qué significa que una persona se calle para evitar conflictos
El otro no necesariamente sabe qué está ocurriendo. Si una persona no expresa lo que siente o necesita, su silencio puede ser interpretado como distancia, desinterés o falta de confianza.
Así puede aparecer un círculo de frustración: alguien espera ser comprendido, pero no comunica aquello que necesita, mientras la otra persona desconoce cómo responder.
Aprender a expresar una necesidad de manera clara supone, en esos casos, modificar un comportamiento que pudo haber sido incorporado durante años.
Cuando aceptar ayuda también resulta difícil
La autosuficiencia puede parecer una cualidad positiva, pero también puede convertirse en una barrera para la intimidad.
Barranco señaló el caso de aquellas personas que aprendieron desde pequeñas que tenían que solucionar sus problemas por sí mismas. Para ellas, recibir cuidados o simplemente contar cómo se encuentran puede resultar incómodo.
No siempre se trata de una negativa consciente a compartir la vida con otra persona. Puede existir, en cambio, una dificultad para permitir que alguien ocupe un lugar de apoyo.
La importancia de pedir ayuda a pesar de las dificultades en la niñez. Foto: FacebookCuando esa dinámica se mantiene, incluso dentro de una relación afectiva, puede dificultar la construcción de confianza y cercanía. Aceptar que otra persona puede acompañar, ayudar o cuidar también forma parte de la construcción de un vínculo saludable.
Los conflictos familiares pueden dejar un modelo de comunicación
El modo en que una persona aprendió a enfrentar los conflictos también puede trasladarse a sus relaciones adultas.
Lo que ocurrió en la infancia puede afectar en las relaciones de la adultez. Foto: ShutterstockQuien creció en un entorno marcado por discusiones, desprecios o voces elevadas pudo haber incorporado esas formas de comunicación como algo habitual.
Eso no significa que necesariamente quiera repetirlas. Simplemente puede no haber conocido otra manera de reaccionar frente a una diferencia.
Por eso, aprender a discutir sin atacar, escuchar sin ponerse inmediatamente a la defensiva y establecer límites sin recurrir a la agresividad requiere práctica.
Cambiar estos patrones implica reconocerlos primero y después desarrollar nuevas herramientas para afrontar las situaciones que antes activaban respuestas aprendidas.
“Quizá está intentando hacer algo que nadie le enseñó”
Una de las ideas centrales de la reflexión de Barranco apunta a evitar los juicios rápidos sobre las conductas de otras personas.
“Quizá está intentando hacer algo que nadie le enseñó”, sostuvo la psicóloga. Y resumió esa mirada con otra frase: “No es que no quiera, es que nadie le enseñó a hacerlo antes”.
La explicación permite observar determinados comportamientos desde una perspectiva diferente. Una persona puede querer construir una relación saludable y, al mismo tiempo, no saber cómo expresar afecto, pedir ayuda, escuchar o afrontar una discusión.
Comprender esa dificultad puede ayudar a explicar el origen de una conducta. Pero comprender no significa justificarla.
Entender el origen no elimina la responsabilidad
Las experiencias del pasado pueden ayudar a explicar por qué una determinada reacción aparece, pero no convierten cualquier comportamiento en aceptable.
La responsabilidad individual es elemental para cambiar el pasado de violencia. Foto: Shutterstock.Conocer el origen de una conducta no implica tolerar faltas de respeto, manipulaciones o daños que se repiten.
La responsabilidad individual continúa siendo fundamental. Cada persona puede revisar los patrones que incorporó, reconocer aquellos que perjudican sus vínculos y trabajar para modificarlos.
La paciencia también ocupa un lugar importante, especialmente cuando se trata de conductas que se desarrollaron durante muchos años.
Fuente: www.clarin.com



